jueves, 16 de junio de 2011

Entre nieblas

Un cielo ahuecado donde moran las verdes
uvas de Baco
amedrentado a dentelladas de sol, el mar o
las ruinas
rocas con deseo de ave para parir círculos
noctámbulos
¿ Es deseo, el delirio de las mariposas en sus
capullos?
Bajo el techado donde reina el dios de los mil
nombres
un pájaro diurno ensombrece las alas de las
rosas volátiles,
mi garganta brusca se enreda en la hierba
helechos crean el cuenco de arcoíris que
despiertan mis sueños,
no a mí,
quizá el otro que no soy, pero es también, a
la ves, otro yo
diluido.
Creyendo se nace.
Si no hay dios se crea.
Ojalá corporice en otra alma
mi propio cuerpo, y en el
otro cuerpo, sienta mi alma.
En la palabra flauta ¿ Está la palabra flauta?
Domínos y demonios se
acercan y me acorralan;
tal vez la niebla sea mi destino.

Cielo.
O hueco.
En el cerco de la noche no hay destino.
Sólo partida.

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